martes, 20 de abril de 2010

Depressió

Hi haurà molta gent que no ho pugui entendre però... Veure perdre al Barça m'ha deprimit. Sé el que alguns penseu: "això del futbol és una ximpleria", "posar-se trist per això amb els problemes que hi ha al món", "els jugadors cobren animalades"... Sí, i probablement teniu raó. Però com amb totes aquelles coses en les que la raó no intervé i mana el cor (o allò que li atribuïm al cor), no puc evitar-ho. Em sento fet pols, fotut i amb ganes de què s'acabi el dia. I vull amagar els meus altres problemes sota la mateixa excusa del futbol, a veure si em convenço a mi mateix.

Oportunidad

Siempre he dicho que hay cosas que, por mucho que lo intentemos, nunca funcionarán. Cosas que, por una razón o por otra, es imposible llevarlas adelante por mucho esfuerzo que pongamos en ellas, por mucho que hagamos lo imposible por impulsarlas, darles el último aliento, una bocanada más de aire para alargar lo que tiene pronta caducidad. En muchas ocasiones lo sabemos, sabemos que no vamos a ningún lado pero sentimientos nos retienen y no nos dejan avanzar, impiden que se suceda el orden lógico de las cosas. Pero al final llega el momento en el que no es suficiente lo que hagamos, todo se marchita por mucho que intentemos alargar más de lo necesario la vida de las cosas.

No obstante, intentarlo de nuevo es un pensamiento recurrente. Todos aprendemos de los errores, maduramos con el tiempo, nos sentimos más seguros, con menos dudas, pensamos que no caeremos de nuevo en las mismas piedras. Adentrándonos del todo - en caso de que no lo estuviéramos ya - en el tema de las relaciones, vemos que todo es aún más complicado. Todavía más. Porque en toda relación acabada quedan unos posos profundos en forma de sentimientos, que no se van fácilmente, que requieren de la acción continuada del tiempo y de las alegrías. Siempre nos queda la duda.

El típico 'Y si...' gobierna nuestra mente y nos pide que demos otra oportunidad a esos sentimientos ahí encerrados, marginados, silenciados, excluidos del pensamiento voluntario. Que intentemos, de nuevo, ser felices. Que probemos a dar otra - la penúltima - bocanada de aire. Que apliquemos el desfibrilador, porque esta vez sera la buena, el muerto despertará y no volverá a morir. La angustia que da la tristeza y la ansiedad que tenemos por querer y ser queridos pueden hacer el resto, pueden provocar que nos precipitemos, que no meditemos las cosas... Aunque quizá haya que meditarlas poco y escucharse un poco a uno mismo.

Por otro lado, tenemos la concienzuda y cabezona voz de la razón, que nos dice que si una cosa no funcionó una vez, no funcionarán dos, y que mejor dejar las cosas como están. La respuesta obvia es que nadie quiere dejar las cosas como están cuando no es feliz. La contrarespuesta es que recordemos los momentos felices, aprendamos de los errores y no estropeemos la imagen de felicidad que inunda nuestras memorias. Segundas partes nunca fueron buenas... pero pasarlo mal tampoco es el camino. Y aquí estoy yo dialogando conmigo mismo, sin dejarte opción a participar. ¿Qué piensas tú? ¿Lógica o impulso?

lunes, 19 de abril de 2010

ATPC

A veces uno se despierta con la sensación que el día en el que se encuentra va a ser un gran día. Algunas de ellas, se cumple lo que pensábamos. Otras, nos quedamos con cara de tontos, esperando algo que no llegó nunca a producirse. Maldecimos el momento en el que pensamos que sería un buen día y damos carpetazo a ese angustioso día yendo a dormir pronto, con ganas de quemar el mundo - con nosotros dentro - y mandar a todos a freír espárragos. Lo que me gusta llamar un día ATPC, un día 'a tomar por culo'. A dormir.

Hoy

Hay veces, demasiadas, que me sorprendo pensando en el mañana. Hay veces, más aún, en las que me encuentro construyendo mis castillos de arena, sus ventanas, sus puertas y hasta los pasillos interiores también en el mañana, en el futuro. Noto como paso de vivir en el mundo a flotar en un mundo creado por fantasías, incertidumbres, medias verdades, palabras perdidas, dudas resueltas y miedos inexistentes. Porque el mañana es perfecto...

Como todas aquellas cosas que no existen más allá de nuestra mente. Claro que existe el mañana, pero en la mente de cada uno, como una sensación más o menos lejana, un espejismo que logramos crear para distraernos del presente. Pero el mañana en sí, no existe. No hay nada más adelante, el segundo siguiente al que estoy escribiendo no existe hasta que lo vivo, hasta que esas décimas se escapan, momento en el que ese segundo deja de existir también para acumularse en nuestro trastero, llamado también pasado.

No quiero vivir más en un sitio que no existe, que me hace perder tiempo y ganas, que me hace crear ilusiones vacías, esperanzas infundadas, vidas paralelas que no puedo vivir. No quiero vivir en el 'Y si...', me niego a gastar más segundos, más décimas, centésimas, milésimas, diezmilésimas de mi corta vida en pensar qué sucederá mañana. Qué le den al futuro. Es hora de vivir ya en el mundo real, de echar a esos inquilinos del castillo, de detonar al propio castillo y de construir mi vida en este mismo momento y no en el siguiente. Porque hoy es lo único que tenemos. Este segundo es el único en el que estamos viviendo y sería una pena malgastarlo pensando en el siguiente. ATPC.

Decepciones

Una conversación nos puede llevar a diferentes estados de ánimo. Es curioso ver cómo una palabra nos puede llevar de tocar el cielo con los dedos a saltar para no quemarnos los pies en el infierno. Sin embargo, en todas y cada una de ellas se aprende algo nuevo. Hay veces en las que nos gustaría no aprender, no saber, ignorar según qué cosas, aunque con el tiempo veamos que era lo mejor que podía pasar. Aquí estoy yo, esperando a ese tiempo.

domingo, 18 de abril de 2010

Exactitud

Pocas citas habrá que se ajusten mejor a la realidad como la que hace Woody Allen al principio de una de sus mejores películas, Annie Hall (1977).

Hay un viejo chiste, Dos mujeres de edad en un hotel de alta montaña comenta una a la otra, "¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!", y contesta la otra: "¡Y además las raciones son tan pequeñas!". Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y sin embargo se acaba demasiado deprisa.

viernes, 16 de abril de 2010

Cachondeo

No hay otra palabra para definir lo del Tribunal Constitucional. Esas 10 personas que representan el máximo poder judicial en el Estado. 10 personas, ojo. Que no son 100 ni 300 o 400 como en el parlamento. Pues bien, estos 10 magistrados hoy han decidido aplazar el fallo sobre la inconstitucionalidad del Estatut de Catalunya. No se sabe hasta cuando, quizá en otoño después de las elecciones autonómicas catalanas. Con suerte, en verano. Pero no lo saben. Pues muy bien.

Total, ¿qué importancia tiene el Estatut? Sólo es el compendio de normas y leyes para regir Catalunya. ¿Qué importa si se retrasa un poco más? Estos señores deberán pensar que están decidiendo sobre el juego de la galleta, que debe competir en importancia con el tan manido Estatut. Sólo así se puede entender que lleven ya varios años mareando la perdiz y a los catalanes. Que no llevan 1, ni 2, ni 3, tampoco 4 ni 5, llevan 6, seis, años con el temita de marras. Y ya empieza a oler.

Porque digo yo que si llevan ya más de un lustro debatiendo y no han sido capaces de decidir nada, quizá sea que el Estatut es constitucional. Si tan clara es su inconstitucionalidad, si tan claro se ve que rompe España y establece una distinción en la ciudadanía entre catalanes y los demás españoles, digo yo que lo habrían declarado inconstitucional alguna vez en todos estos años. Porque sino no puedo entender que con tantos años detrás, sigan debatiendo sobre ello. Oye, pues a lo mejor no es tan malo como lo pintan.

Y mientras los catalanes, esperando a que decidan qué hacer con nosotros, esa región incómoda que sólo cuenta cuando hay elecciones. A nadie le gusta Catalunya fuera de aquí. Los socialistas nos ven como ese mal necesario para gobernar, esa tierra incómoda a la que sólo se acercan por interés para después aguantar sus exigencias durante 4 años. El Partido Popular nos ve como el motivo de su fracaso y como sus mayores críticos, además de ser seguramente la única comunidad en la que no han gobernado. Y provocan en los catalanes la reacción adversa, ya sabes eso de que cada acción tiene una reacción igual, pero en sentido contrario.

Que el independentismo se esté disparando en Catalunya no es ninguna sorpresa. Han pasado de ser una minoría apartada a ir creciendo, teniendo un eco cada vez mayor en los medios. Siguen siendo pocos, aunque griten mucho, pero cada día se une gente al club. Gente que está harta de España, que está hastiada de tener que esperar a que cuatro gatos (o 10, como en este caso) decidan el futuro de más de 7 millones, gente que ya no puede más con las tonterías que se traen desde el gobierno central, su nula perspectiva a largo plazo y su pasividad con los que habitamos en esta bonita tierra. Como sigan así un tiempo más, el TC estará debatiendo sobre un texto obsoleto. Si no lo está ya, claro.